La crisis COVID

No está siendo «solo» una crisis sanitaria y económica, también está siendo una crisis de la información (o desinformación).
Los medios de comunicación y las redes sociales se inundan de mensajes contradictorios y no sabemos diferenciar cuales son ciertos.
Desde Delaire nos hemos propuesto daros un poco de luz en cuanto a sistemas de climatización y purificación de aire.

Antecedentes

Algunos medios de comunicación han indicado que algunas investigaciones sugieren que «el coronavirus podría propagarse por los sistemas de acondicionamiento de aire».

Actualmente no existe una investigación sólida que lo respalde. Si nos basamos en lo que dice la OMS, se contagia con la tos y los estornudos, los cuales expulsan pequeñas gotas.

También podemos consultar la Sociedad Española de Salud Pública (SESPAS), donde especifican:

«La inquietud sobre que el virus se reproduzca en las instalaciones de aire acondicionado no tiene ningún sentido dado que el virus no se puede reproducir sin invadir células humanas.»

Algunos periódicos hacen referencia a un estudio de China sobre un contagio en un restaurante «por culpa» del aire acondicionado. Este estudio dice que la corriente de aire provocada por el aire acondicionado fue la que propició el contagio:

«We conclude that in this outbreak, droplet transmission was prompted by air-conditioned ventilation. The key factor for infection was the direction of the airflow.»

Por lo tanto, si queremos evitar contagios como el de este restaurante en China, debemos evitar las corrientes de aire directas sobre las personas.

Prevención

Los mecanismos principales de prevención siguen siendo los que ya hemos escuchado en todos lados: lavado de manos regular, distanciamiento social y uso de mascarilla.

La buena ventilación de los espacios cerrados reducirá el riesgo de contaminación, por lo que se recomienda que si tu sistema de ventilación o de acondicionamiento de aire normalmente funciona con modo recirculación, lo configures para funcionar con aire fresco.

Reduciremos el riesgo de contaminación con un mantenimiento regular y la limpieza de los sistemas de ventilación y aire acondicionado.

En este link, podréis ver la guia del Gobierno de España, con recomendaciones sobre el uso y mantenimiento de los sistemas de climatización y ventilación de edificios y locales comerciales, para prevenir la propagación del COVID-19.

Medidas prácticas

Como hemos visto en los apartados anteriores, la propagación del virus según la OMS y la SESPAS es por vía aérea o por contacto de las manos con superficies contaminadas, con las que nos tocamos la nariz, boca o ojos.

Si queremos añadir medidas extras a las ya comentadas en el apartado anterior, desde Delaire recomendamos las siguientes:

  • Ventilación con recuperación de calor: Con este sistema, ventilamos un espacio con aire exterior, el cual se climatiza antes de entrar aprovechando el aire que expulsamos al exterior (sin contacto directo).
  • Filtros HEPA: Los filtros que se ajustan al estándar HEPA son filtros con una capacidad de filtrado de pequeñas partículas muy superior a un filtro convencional. En general, tienen que ser capaces de capturar el 99,97% de las partículas que pasan a través de ellos que tengan un tamaño superior a los 0.3 micrómetros.
  • Luz Ultravioleta – C: La luz UV-C con longitudes de onda entre 200 – 290 nm inactivan el ARN (ácido ribonucleico) del virus, algunos autores y fabricantes marcan el número mágico en 254 nm como la longitud de onda de mayor absorción. Por tanto, el virus entra en el organismo, pero no puede replicarse al tener su carga genética dañada. Esta acción no es instantánea, depende del tiempo de exposición y la intensidad lumínica, de forma que la dosis de UVC recibida por el virus sea efectiva.
  • Generación de Ozono: un generador de ozono es capaz de producir ozono artificialmente, mediante la generación de una alta tensión eléctrica que produce ozono. La molécula de ozono es muy inestable y tiende a captar electrones de cualquier compuesto próximo, es decir, es un oxidante muy fuerte. Al oxidar otras moléculas, las desestabiliza hasta destruirlas.
    A pesar que no hay evidencias científicas que sea efectivo contra el coronavirus, si que hay estudios que demuestran su efectividad contra virus similares.

Carlos Vallhonrat

Ingeniero. Master en Operaciones e Innovación.

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